viernes, 30 de agosto de 2019

Soy una mierda de persona

Todo iba bien hasta que la rabia comenzó a invadir mi cuerpo y mente, horrible.
Anoche hice cosas que no debí hacer, los impulsos fueron muy desbordantes que no hallaba cómo solucionarlos más que recurriendo a la violencia (nuevamente).
Anoche estaba molesta con el Jaime porque comenzó a molestarme acerca de mi bajo lívido o simplemente al no ser una mujer complaciente con el deseo masculino que es follar como si el mundo se estuviera acabando, pobres hombres básicos.
El punto es que a partir de eso sostuve una pequeña discusión con él, y comencé a enojarme muchísimo, mientras él, sólo ignoraba y se demostraba aparentemente desinteresado y frío ante tal escenario, eso agravó más mi furia y ganas de llorar (estos días y semanas he andado hiper sensible, que todo me afecta mucho). Estuve durante toda la noche pensando en su reacción y respuesta indiferente frente a mis deseos de yo quedarme un día más aquí en Viña, y mientras pensaba en eso sentía mucho dolor, rabia y pena, quería golpearlo, tan pero tan fuerte que le dieran ganas de arrepentirse herirme. Pero ese no fue el resultado.
Me acosté al lado de él, obsesiva sin parar de pensar en lo mucho que lo odiaba en ese momento, por ser tan frío, macho, e indiferente conmigo, no lo soportaba, lo quería castigar...
Lo miré mientras él dormía y pensaba a mil por hora qué hacer... hasta que me decidí a abrazarlo y obligarlo a besarme, le dije como dos veces que me besara, pero al parecer no me escuchaba porque dormía. Comencé a apretarle el cuello, simulando ahorcarlo hasta que despertó y se dió cuenta de lo que yo estaba haciendo. Cuando despertó comencé a apretarlo más y arañarlo con mis uñas y le dije que me besará y el trato de alejarse poniendo cara de rechazo ante tal acción. Forzé su cara para que me mirara y así me besará y ahí empezamos a forcejear. Le dí dos bofetadas en su cara gritándole que me besara, y empezamos a pelear, yo le pegaba y le dije que me matara (quería provocarlo porque quería pelear a golpes), le dije que me abandonara, que era una mierda masculina, que por qué me hacia eso si yo quería estar con él, lo odiaba. Le volví a golpear en la cara, y él me repetía que volviera a hacerlo (en modo de provocación porque supuestamente me iba a responder los golpes) pero no hizo nada mientras yo de manera violenta y desconcertada lo volvía a bofetear... nos separamos en ese momento y yo quedé demasiado ansiosa y nuevamente la culpa acechaba mis pensamientos. Pensaba mucho, a cada segundo me culpaba pero por otro lado sentía que me había liberado haciendo eso, era una maldita pesadilla. Me sentía miserable nuevamente, sin ganas de existir en ese momento, cuestionando todos mis putos actos y mi maldita impulsividad que tanto me domina en cada situación. Es algo que me caracteriza hacer cosas sin pensar. La noche fue una tortura, pero el Jaime se encargó de hacerla menos tortuosa ya que me abrazo y me dijo que yo sólo era una niña.
Estuvimos mucho rato abrazados, yo no hallaba como reparar lo que ya había hecho porque me sentía demasiado culpable, no lo merecía, no merecía tener una persona tan buena a mi lado. Intentaba decirle algo pero era en vano porque ni yo me sentía satisfecha exprensandolo. Nunca es suficiente, al menos para mí.
La noche termino con sexo (sin querer) pero no pude concentrarme así que paramos, y finalmente nos abrazamos y él me hizo mucho cariño, conversamos unas cuantas cosas y así en el vacío de la noche nos dormimos juntxs, yo me dormí rápido porque me cansé de tanto llorar y pensar.
Hoy lo veré, me da un poco de vergüenza pero espero que hoy pueda ser un día sano.