jueves, 14 de marzo de 2019
Me siento súper lejos del mundo, las cosas, los intereses profanos y burdos de la juventud que hoy en día celebran por cualquier cosa con el triste objetivo de olvidarse de la realidad. Aunque suena atractiva esa frase, simplemente no disfruto el hecho de rodearme de gente que ni siquiera me agrada.
Ya comenzó marzo, y con el muchas cosas comienzan a tomar forma de yugo, el maldito sacrificio de salir y exponerse a una sociedad de mierda agobiada por la rutina, el sueño y la mala onda que sucumbe cada 06:00 am de la mañana. Es triste esta rutina, es realmente depresiva este vaivén humano, que se mueve casi de forma autómata, procurando cumplir con las expectativas y el sueño de obtener una mejor vida. ¿Es realmente significativo lograr una mejor vida a costa del sacrificio? ¿Por qué la gente iba a pensar que logrará una mejor vida si nunca va a parar de producir para alguien más? ¿Es genial levantarse tan temprano y enfrentarse a un páramo lleno de humanos, pero repleto, de autos, micros, ruidos, bocinas, perros ladrando, luces enfermizas, caras de mierda llenas de sueño deseando ponerle pause a su vida, a su sacrificio de mierda, a su horrible presente? ¿Qué pensará la gente al levantarse? ¿Desearan esto? ¿Le encuentran sentido a seguir hilando y contribuyendo a este sistema? ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué creen en la validez de esto? ¿Se sienten tristes? ¿Oprimidxs?
Estoy casi segura de que así es, sólo que este síntoma la gente lo ha ocultado tanto que casi no son conscientes de lo que realmente desean o quieren, sólo existen y obedecen. Nada de quejas, nada de pensamiento propio, nada de cuestionamientos. Solo queda divertirse como ovejas oprimidas, buscando su comidita para satisfacerse, para llenar su tonta vida.
Me siento un poco frágil... bueno bastante frágil estos días. Cada comienzo de marzo es una preocupación y dolor de cabeza para mi. No comprendo a esa gente que disfruta tanto la sociedad y la gente. Son un@s imbéciles. Pobres humanos ingenuos y patéticos anulados por las adicciones y falsedades del sistema. Los detesto.
Cada día que pasa es otro momento para ser consciente de qué tan inadaptada me siento en esta vida. Ni siquiera tengo ganas de vivir, sólo que aun no me mato. No sé que estoy esperando. Tengo miedo, tal vez...
Sólo sé que quiero descansar por mucho rato, y olvidarme del mundo, enclaustrada en mi pieza. Eso es.
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