sábado, 11 de mayo de 2019

reflexiones en torno a la orgánica de mi carrera y el día de hoy, digo ayer

Durante esta semana (8 de mayo, 10 de mayo) la Confech llamó a un paro nacional sobre diferentes problemáticas que están afectando la vida universitaria. Una de ellas fue la sensibilización acerca de la salud mental en la comunidad estudiantil, ya que hace unos días atrás la carrera Arquitectura de la Universidad de Chile se fue a paro y protesta por la excesiva carga académica que estos tienen y cómo esta realidad está afectando su salud mental. Uno de los ejemplos más evidentes son los trastornos en los hábitos del sueño que se está produciendo al no contemplar las ocho horas diarias que una persona debiese dormir. La realidad que golpea la situación de aquellos estudiantes es evidentemente clara, casi no duermen para poder mantener un arduo trabajo y concentración en su desarrollo académico. Este es uno de los principales ejemplos del cómo un grupo de la sociedad chilena está experimentando, provocando un serio daño mental a todas las esferas de la vida humana. 
Tomando en cuenta este punto sobre la mejora de protocolos que permitan brindar un mayor acompañamiento, ayuda, investigación a fondo, entre otras cosas, es cómo las universidades debiesen tener en cuenta el desarrollo óptimo de sus estudiantes, pensando en personas que forman parte de la comunidad estudiantil, además al ser sujetos de derecho, lo principal es promover las mejores condiciones de vida para que aquellxs propendan a una eficiente y equilibrada vida en la esfera social.
En mi carrera actualmente no contamos con un cee (centro de estudiantes) debido al bajo interés que merodea por los espíritus tristes de mis compañerxs. Me incluyo. Además, últimamente han ocurrido ciertas problemáticas entre la dinámica social lo que ha deteriorado demasiado la convivencia entre nosotrxs. Por último, cabe destacar la condición actual de nuestra carrera que esta detenida por su cese en matrículas, es decir, está cerrada. Pero en otra entrada me dedicaré a escribir sobre aquello. 
Por ende, todos estos factores (aunque no creo que sean sólo los únicos, porque si bien todo es multicausal, nada de aquello podría determinar por completo la inexistencia de un cee) creo que han pavimentado una pérdida de la motivación en nosotrxs.
Sin embargo, ese mismo día miércoles a través de la plataforma de Whatsapp se hablo sobre la convocatoria de la Confech, lo que generó cierto revuelo entre mi generación. Por lo que entre discusión y discusión, se llego a un acuerdo de elaborar una asamblea extraordinaria como estudiantes movilizadxs, porque precisamente nosotrxs la estábamos levantando como alumnxs base.
Hubieron muchas confusiones, conductas agresivas 
(TEXTO INCONCLUSO ME DIO SUEÑO Y MAÑANA MEJOR SEGUIRE ESCRIBIENDO)

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